Blog de reseñas, relatos y otro contenido literario con un enfoque feminista y queer.
martes, 1 de noviembre de 2022
Reseña: El mito de la belleza, de Naomi Wolf
miércoles, 19 de octubre de 2022
Reseña: Los hombres me explican cosas, de Rebecca Solnit
Ficha técnica:
Título: Los hombres me explican cosasReseña:
lunes, 1 de noviembre de 2021
Reseña: Cuentos de buenas noches para niñas rebeldes 2, de de Elena Favilli y Francesca Cavallo
Ficha técnica:
Reseña:
miércoles, 6 de octubre de 2021
Reseña: otras maneras de usar la boca, de Rupi Kaur
Ficha técnica:
Reseña:
lunes, 15 de febrero de 2021
Reseña: Hood Feminism: Notes from the Women That a Movement Forgot, de Mikki Kendall
Ficha técnica:
Reseña:
lunes, 1 de febrero de 2021
Reseña: Señoras ilustres que se empotraron hace mucho, de Cristina Domenech y con ilustraciones de Medusa Dollmaker
Ficha técnica:
Reseña:
lunes, 2 de noviembre de 2020
Reseña: Como acabar con la escritura de las mujeres, de Joanna Russ
Ficha técnica:
Reseña:
lunes, 14 de septiembre de 2020
Artículo: La edición del diario de Virginia Woolf
¿Quién querrías que se encargara de la edición y publicación de tu diario cuando te murieras?
Sin embargo, es imposible no preguntarse: ¿cuál es el criterio que delimita qué es personal de qué es parte del proceso literario? Como escritora, no puedo evitar sentir que en algunos casos hasta los elementos más triviales de mi día a día podrían ser fuertes influencias en mi obra. Pero pongamos ejemplos.
En la obra presente no se narra el proceso de redacción de Una habitación propia (A Room of One's Own, 1929), el ensayo sobre ficción y mujeres que la aclamó como una de las grandes feministas de su época (y que reseñé aquí). Woolf menciona haber ido a una de las dos charlas que motivaron este ensayo, menciona la necesidad de cohesionar su contenido y su estructura... Y no se vuelve a mencionar hasta que ya ha sido publicado, mencionando ventas, números y fama. Son este tipo de situaciones en las que una se pregunta ¿a qué viene esa omisión? ¿Sería la propia Woolf, que se olvidaría de escribirlo? ¿O fue Leonard el que cortó esa información?
Estas omisiones me llevan a preguntarme: ¿Dónde está el límite entre lo literario y lo personal? ¿Acaso su opinión feminista no es relevante a su escritura? ¿Acaso no era importante su identidad como mujer bisexual?
Por supuesto, aquí puede haber dos respuestas. La primera, la obvia, es que esta es una obra centrada en lo estrictamente literario. Se habla del proceso de escritura (¡oh, Virginia, cómo entiendo no querer escribir ciertas escenas pese a haberlas planificado tú misma!), del proceso de corrección y edición, de la publicación, de ventas y fama. También se habla de literatura: Woolf planificaba al dedillo sus lecturas y mantenía su diario actualizado con ellas y con sus análisis y críticas.
Esta es la parte interesante de sus diarios: la literatura. Eso es precisamente lo que nos indica su esposo en la introducción y, realmente, no puedo estar más de acuerdo. De la selección, es ciertamente lo más interesante. ¿De la selección? De la selección. Porque, pese a que parezca que va a ser la totalidad del contenido de la obra, no lo es. Leonard decide introducir escenas del día a día que Woolf relató en su diario: interacciones sociales, el eclipse solar de 1927, paseos con Leonard Woolf... Y dudo, pongo tres puntos al estilo de Woolf en Tres Guineas (Three Guineas, 1938), que reseñé aquí. Porque he llegado a mi problema principal: Leonard Woolf.
Pero, ¿hasta qué punto podemos fiarnos de la selección de Leonard? Quizá en los 1920s, cuando Virginia Woolf dejó constancia de fiarse de él, habría sido una buena idea. Pero, en 1953, más de diez años tras el suicidio de su esposa, claramente había elementos que habían afectado al progreso personal de Leonard, no sólo por su historial depresivo y sus vivencias como judío. Y, por eso, he llegado a la conclusión de que sí, claramente la obra de Virginia Woolf está claramente marcada por su feminismo y por su bisexualidad, su diario siendo una de estas obras. Pero el diario ha sido editado.
Por supuesto, sin haber leído los 5 tomos íntegros de sus diarios desde 1915 hasta 1941 es imposible afirmar que se trata de un problema de la edición de Diario de una escritora en particular. Podría ser la propia Woolf omitiendo ciertos detalles de sus diarios. Pero ella misma dice en su diario que ella escribe para sí misma, sin editar, sin trabajar la forma, porque esa es la función de un diario... Sí, parece ser un problema de la selección. Y volvemos a la pregunta: ¿Es Leonard el problema?
Realmente, no tengo respuesta a esa pregunta. Tengo apuntes, ideas, conjeturas. Pero sí que tengo respuesta a la pregunta real: Virginia Woolf confiaba en él, pero el resultado no es satisfactorio. Leer sus problemas de ansiedad y de depresión, su síndrome del impostor, sus esfuerzos... Su diario resuena profundamente conmigo y, creo, con el resto de escritoras, noveles o profesionales, que existen. Observar su método, su análisis literario, sus infinitas correcciones en pos de la obra perfecta, es un conocimiento que nadie podrá quitarme. Pero la creación no existe en un vacío.
Su diario es una obra profundamente marcada por el género de Woolf. Y, sin embargo, no es una obra que trate el tema del género. Leyendo otras de sus obras surgía la imagen de una mujer feminista, escritora y editora, educada y de clase alta. Una mujer que traía temas nuevos al feminismo, que no era perfecta pero que trataba temas de la posición de la mujer en la sociedad y de safismo. Leyendo esta versión de su diario, casi parece otra persona. La obra trata, casi en un 90% de su totalidad, de qué autores (masculinos) leía, de qué libros escribía y cómo, y de con qué autores (masculinos) hablaba Woolf. Claramente, Leonard entiende que la creación no existe en un vacío.
Creo que, a estas alturas del artículo, está bastante claro cuál es mi problema con esta obra. Creo que, también, es difícil criticar y culpabilizar. El mundo de 1953 era muy diferente al mundo de 1929, y cosas que a Woolf se le habrían permitido en su época quizá habrían imposibilitado la publicación de su diario tras su muerte. Por otro lado, Leonard claramente fue el gran beneficiario de esta edición. Realmente no puedo aportar una conclusión acerca del diario de Woolf, así que creo que es hora de volver a nuestra cuestión principal.
Personalmente, yo creo que yo no le dejaría a nadie mis diarios. En lugar de esperar a que mi esposo haga una selección razonable y luego queme los originales (parte de la petición original de Woolf y que, sabemos, no se cumplió), me voy a limitar a no escribir diarios. Porque, la verdad, no me fiaría de nadie. ¿Y vosotras?
lunes, 17 de agosto de 2020
Reseña: Diario de una escritora, de Virginia Woolf, editado por Leonard Woolf
Ficha técnica:
Editor: Leonard Woolf
Reseña:
Lo cierto es que es una obra que, el 80% del tiempo, habla de que autores (masculinos) leía, qué libros escribía y cómo, con qué autores (masculinos) hablaba. El propio Leonard sale bastantes veces, en calidad de devoto esposo (¿es eso relevante a la obra literaria de Woolf?) y de editor de su imprenta privada, la Hogwarth Press. Si bien es muy fácil sentirse identificada con sus procesos de escritura y re-escritura, sus quejas sobre escribir por encargo, su intento de encontrar un equilibrio entre ficción y no-ficción y el resto de sus periplos escritoriles, punteados siempre por su trastorno bipolar, su depresión y el resto de sus problemas de salud, una no deja de tener, latente, las preguntas "¿cuánto habrán quitado?" y "¿sería ésta realmente la verdadera Woolf?". Supongo que, en realidad, la única forma de responder a eso es leerse los cinco volúmenes con sus diarios completos. Pero, por ahora, no será.
sábado, 11 de julio de 2020
Reseña: Todos deberíamos ser feministas, de Chimamanda Ngozi Adichie
Ficha técnica:
Adichie defiende que el feminismo es una cuestión que nos atañe a todos, y que para poder acabar con el problema de la discriminación de género es necesario que la sociedad cambie su visión acerca de lo que significa ser feminista, y un primer paso para ello es la educación de los hijos, tanto de los hombres como de las mujeres.
Reseña:
Por eso, es un texto cuyas dos virtudes principales son su universalismo y su accesibilidad. Es una obra ideal para gente de todas las edades, para abrir los ojos ante injusticias de las que no eran conscientes. Sin embargo, tiene un gran pero, y se trata precisamente de su universalismo y de su accesibilidad, que son llevados hasta tal punto que sería raro que aportaran ningún conocimiento novedoso para nadie que ya se considere feminista. Este ensayo, que trata sobre feminismo en Nigeria, es incapaz de insertar interseccionalidad (con raza, con clase social, con migración) en su discurso, que también peca de heteronormativo y de ser complaciente: no se busca romper el sistema, se busca lograr cambios dentro de éste, cosa que estaría muy bien si no fuera porque el sistema heteropatriarcal es, precisamente, el origen del machismo.
domingo, 21 de junio de 2020
Reseña: La Revolución Feminista Geek, de Kameron Hurley
Ficha técnica:
Con un estilo beligerante y directo, al tiempo que cuidadosamente elaborado, reflexiona sobre cuestiones como la lucha contra la invisibilización de las mujeres, la perseverancia necesaria para progresar como escritora, la importancia del cambio cultural... que encuentran eco en muchas personas, interesadas o no en la cultura geek. Su escritura elocuente, provocadora y brutalmente honesta es universal.
Reseña:
La Revolución Feminista Geek es una recopilación de artículos, centrados en el feminismo pero sin tratarse de teoría feminista. Con 37 artículos divididos en 4 apartados, la mayoría de estos no son extremadamente largos. Es ideal para ir leyendo en espacios cortos de tiempo, precisamente como una entrada de blog. Y eso se debe, mayoritariamente, a que son entradas de blog. Con un lenguaje ligeramente más literario y contenido inédito, estos artículos están preparados para ser leídos de forma individual, lo cuál lleva a cierta repetición de algunos comentarios contextuales. Si bien a alguna gente le podría parecer incómodo, para mí ayuda a cohesionar la recopilación.
El feminismo de Hurley es excepcional: académicamente coherente pero centrado en el activismo, con conciencia de clase, tratando las diferencias entre una persona sana y alguien con una enfermedad crónica, con conocimientos de racismo e interseccionalidad, históricamente coherente pero centrado en la actualidad y las redes sociales y, sobre todo, muy enfadado. Por que Hurley es una mujer que está harta del machismo, del capitalismo neoliberal, del racismo, de las desigualdades, y tiene una visión muy clara de cuál es la posición que deberían estar tomando las personas con influencia dentro del mundo de la literatura: cambiar el mundo, pero para mejor.
Es precisamente esa combinación de rabia y determinación, conocimiento y acción, realismo y esperanza, que hacen a esta antología tan importante. Realmente no trata ningún tema novedoso: si queréis teoría feminista, este no es el libro. Pero considerar que este libro no es importante por no aportar nada nuevo, cuando recopila una gran cantidad de artículos e ideas importantes, es caer en la trampa del machismo, donde las voces femeninas sólo son importantes si aportan algo nuevo. Las voces femeninas son importantes incluso aunque sólo recopilen, aunque sólo aporten rabia y determinación. Y, por eso, considero que este es un libro que es importante leer, y examinar los pensamientos de une misme al hacerlo.
sábado, 16 de mayo de 2020
Reseña: Cuentos de buenas noches para niñas rebeldes, de Elena Favilli y Francesca Cavallo
Ficha técnica:
Reseña:
Esta técnica de mencionar en gran medida a los hombres en estas historias sobre, según la propia portada, mujeres extraordinarias, es excesivamente pervasiva a lo largo de los cuentos y cumple el objetivo contrario al esperado. Un claro ejemplo de ello sería el momento en el que habla de las hermanas Serena y Venus Williams, que es un cuento hablando de su padre y de un señor que las veía entrenar cada día, pero no se menciona que tienen récords mundiales. De hecho, habitualmente cuando se trata de deportistas mantiene el status quo (del que ya me quejé con El diario violeta de Carlota) de meter a las mujeres deportistas en una categoría diferente a los hombres deportistas, como si muchas de ellas sólo tuvieran récords femeninos y no récords mundiales. En la misma línea, más o menos, también hay algunas historias capacitistas, es decir: las historias de personas con enfermedades o discapacidades siempre se cuentan desde el punto de vista de superar esa barrera, habitualmente gracias a otra gente que les quita el foco de atención.
Si bien con todas estas quejas (especialmente acerca de los temas de siempre: complaciencia y falta de interseccionalidad) harían parecer que el libro no me ha gustado, lo cierto es que sigue siendo lo mejor que hay dentro del género. Es decir: no lo recomendaría como una lectura feminista para adultes, pero sí que está muy bien por la variedad de nombres y personas desconocidas que se pueden descubrir gracias a este libro y, dentro del pseudo-feminismo infantil, lo recomiendo muchísimo para esas criaturas que conozcáis que necesiten ejemplos a seguir menos patriarcales de lo habitual.
Si habéis llegado hasta aquí, dejadme unas líneas con vuestra opinión y/o vuestra crítica. ¡Gracias!
sábado, 9 de mayo de 2020
Reseña: Tres Guineas, de Virginia Woolf
Ficha técnica:
Reseña:
¿Qué mensaje? Pues un mensaje feminista, que mayoritariamente critica la posición social de su momento en el que se esperaba que las mujeres fueran capaces, como indica ella, de solucionar los problemas que los hombres en el poder habían creado, cuando seguía sin dárseles poder real. Muchas de sus quejas, relacionadas con los sesgos en educación, trabajo y, en general, poder, siguen vigentes hoy en día. Avanza temas como la necesidad de un cambio dentro del feminismo (avanzándose a la segunda ola), el techo de cristal y la brecha salarial, o la asociación entre fascismo, nacionalismo y machismo. Todo eso dentro de un contexto extremadamente crítico con la posición política de Gran Bretaña, su nacionalismo y militarismo, y desde un punto de vista de pacifismo en una época en la que era cada vez más díficil mantener esa posición política.



























