Ficha técnica:
Autora: Cristina Domenech
Ilustradora: Medusa Dollmaker
Editorial: Plan B Ediciones
Año de publicación: 2020
Páginas: 144
Género: No-ficción, divulgación
Sinopsis: Poetas como Safo o Emily Dickinson, las artistas Frida Kahlo y Tamara de Lempicka, las literatas sor Juana Inés de la Cruz y Virginia Woolf, una gran diva de Hollywood y hasta una reina de Inglaterra son algunas de las genias que protagonizan el nuevo libro de la académica Cristina Domenech, que cuenta además con las maravillosas ilustraciones de Medusa Dollmaker.
Señoras ilustres es un recorrido fascinante por la vida intelectual y amorosa de estas señoras con un talento desmesurado y una vida con facetas a menudo silenciadas o tergiversadas por la historia.
Reseña:
Cristina Domenech es escritora, profesora universitaria y doctoranda en literatura histórica desde una perspectiva queer. Con un Grado y un Máster en Estudios Ingleses a su espalda, su andadura con las Señoras que se empotaron hace mucho se inició en su Twitter, donde adquirió seguidores y fama gracias a sus hilos, precisamente, sobre éstas. En 2019 publicó la primera recopilación de éstas, en el libro Señoras que se empotraron hace mucho, que reseñé aquí, y en 2020 sacaría una nueva obra relacionada: Señoras ilustres que se empotraron hace mucho, con ilustraciones de Medusa Dollmaker.
A diferencia de su predecesor, Señoras ilustres que se empotraron hace mucho habla de sáficas famosas, conocidas, que forman parte de nuestra cultura popular y de la cultura general. El libro se estructura alrededor de doce conocidas sáficas, aportándonos una ilustración de Medusa Dollmaker, una breve biografía que habla también de fuentes y de su poso en la cultura y, para terminar, una breve nota de la autora para encontrar más información acerca de ellas. Una auténtica delicia de organización que facilita la lectura de este libro en pequeños bocados.
Una de las partes más importantes de este libro, para mí, fue la selección de estas mujeres. Todas han sido mujeres importantes en la creación de la cultura actual, tanto la más mainstream como la cultura sáfica en particular. Y, aún así, a muchas de ellas sólo las conocía de oídas (de hecho, a una ni la conocía con anterioridad), de saber de sus obras o de haber leído una mención en una nota al pie. No era consciente de la orientación de la mayoría de ellas, pero tampoco me había adentrado en sus biografías o sus aportaciones culturales. Por eso, considero que este libro es casi tan importante como el anterior: la labor de recuperar mujeres olvidadas por la historia, o tergiversadas por ésta, sigue siendo importantísima.
Esta obra es diferente a la anterior. Si bien mantenemos aún el tono humorístico característico de la autora, esta obra es más íntima y nos acerca más a los procesos de búsqueda, investigación y contraste de fuentes que realiza ésta para darnos estos frutos. Es un estudio no sólo de estas mujeres, si no también de las labores históricas que se han hecho para recuperarlas, borrarlas o cambiar su imagen. Al final, pese al tono distendido y la cantidad de humor, cerré el libro con una sensación agridulce, más parecida a la que sentí al terminar de leer Cómo acabar con la escritura de las mujeres, de Joanna Russ (reseña aquí), que la que sentí al terminar de leer Señoras que se empotraron hace mucho.
Pese a ello, ha sido una lectura muy amena que considero muy importante, ¡y espero que estéis de acuerdo!



