sábado, 16 de mayo de 2020

Reseña: Cuentos de buenas noches para niñas rebeldes, de Elena Favilli y Francesca Cavallo


Ficha técnica:


Título: Cuentos de buenas noches para niñas rebeldes
Título Original: Good Night Stories for Rebel Girls
Autoras: Elena Favilli y Francesa Cavallo
Año de publicación: 2016
Páginas: 212
Género: No-ficción, infantil
Sinopsis: Érase una vez... ¿una princesa? ¡Por supuesto que no! Había una vez una niña que quería ir a Marte. Hubo otra que se convirtió en la jugadora de tenis más fuerte del mundo y otra que descubrió la metamorfosis de las mariposas. De Serena Williams a Malala Yousafzai, de Rita Levi Montalcini a Frida Kahlo, de Margherita Hack a Michelle Obama: hay 100 mujeres contadas en estas páginas y retratadas por 60 ilustradores de todo el mundo. Científicas, pintoras, astronautas, levantadoras de pesas, músicos, jueces, chefs... Cuentos de buenas noches para niñas rebeldes reinventa los cuentos de hadas, inspirando a niñas ―y no tan niñas― a soñar en grande y alcanzar sus sueños; además, cuenta con las magníficas ilustraciones de sesenta mujeres artistas de todos los rincones del planeta.

Reseña:


Elena Favilli es periodista, productora y feminista. Francesca Cavallo es directora de escena, autora de literatura infantil y activista feminista. En 2011, ambas autoras unieron sus esfuerzos en su primer proyecto conjunto: Timbuktu Labs, una editorial especializada en la creación de revistas digitales infantiles. En 2016, tras un Kickstarter que rompió todos los récords anteriores en el sector editorial, sacaron su primer libro conjunto: Cuentos de buenas noches para niñas rebeldes, fundando la marca Rebel Girls, que sigue publicando más obras en la misma línea.

Este es un libro de no-ficción infantil que, tal como promete, da 100 historias cortas, apenas una página cada una, de mujeres de todo tipo. O eso dice. La selección es ligeramente problemática, porque, si bien tiene una representación étnica y religiosa bastante equilibrada, carece mucho de contenido LGTB+. Hay una única mujer trans en todo el libro, y durante la mitad de su cuento se le hace misgendering, es decir, se usan los pronombres incorrectos para con ella. Además, se evita tanto como se puede a mujeres lesbianas y bisexuales, completamente borrando esos datos de sus vidas en los pocos casos en los que sí salen. Por ejemplo, la biografía de Virginia Woolf (de la que leí y reseñé Una habitación propia y Tres Guineas) completamente omite su bisexualidad, tan importante para toda su obra, y se centra en mencionar a su esposo.

Esta técnica de mencionar en gran medida a los hombres en estas historias sobre, según la propia portada, mujeres extraordinarias, es excesivamente pervasiva a lo largo de los cuentos y cumple el objetivo contrario al esperado. Un claro ejemplo de ello sería el momento en el que habla de las hermanas Serena y Venus Williams, que es un cuento hablando de su padre y de un señor que las veía entrenar cada día, pero no se menciona que tienen récords mundiales. De hecho, habitualmente cuando se trata de deportistas mantiene el status quo (del que ya me quejé con El diario violeta de Carlota) de meter a las mujeres deportistas en una categoría diferente a los hombres deportistas, como si muchas de ellas sólo tuvieran récords femeninos y no récords mundiales. En la misma línea, más o menos, también hay algunas historias capacitistas, es decir: las historias de personas con enfermedades o discapacidades siempre se cuentan desde el punto de vista de superar esa barrera, habitualmente gracias a otra gente que les quita el foco de atención.

Si bien con todas estas quejas (especialmente acerca de los temas de siempre: complaciencia y falta de interseccionalidad) harían parecer que el libro no me ha gustado, lo cierto es que sigue siendo lo mejor que hay dentro del género. Es decir: no lo recomendaría como una lectura feminista para adultes, pero sí que está muy bien por la variedad de nombres y personas desconocidas que se pueden descubrir gracias a este libro y, dentro del pseudo-feminismo infantil, lo recomiendo muchísimo para esas criaturas que conozcáis que necesiten ejemplos a seguir menos patriarcales de lo habitual.

Si habéis llegado hasta aquí, dejadme unas líneas con vuestra opinión y/o vuestra crítica. ¡Gracias!

6 comentarios:

  1. Tengo este libro pendiente ya que lo compré el año pasado por mi santo y le tengo muchas ganas. Me alegro de que te gustara a pesar de todo, pena lo de las cosillas ee siempre, pero weno si da un pasito adelante con el feminismo pues ya es mas recomendable que muchas de las lecturas que no siquiera habría que recomendar... A ver si lo leo este año para poder contarlo en el Bingo violeta ^^ Un abrazote!

    .KATTY.

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    1. ¡Hola!

      Es un libro ideal para ir leyendo un poco cada noche, así que espero que lo leas este año y te cuente para el bingo ^^ Tal como digo, pena las cosillas de siempre y no es muy serio, pero si lo tienes, ¡dale!

      Un abrazo

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  2. Cuando yo lo leí no noté todos los detalles que mencionas acerca de la falta de visibilidad y tienes toda la razón: su intención es buena pero les faltó tomar en cuenta la diversidad.

    De todas maneras concuerdo contigo en que es un gran esfuerzo de las autoras por hacer ver a diferentes mujeres y diferentes profesiones, sobre todo para las niñas

    ¡Saludos!

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    1. ¡Hola!

      Me alegra que concuerdes conmigo, yo quizá lo habría visto menos de no ser porque conozco a algunas de estas mujeres de antes y pude comparar y ver mejor estos problemas que encontré.

      ¡Gracias por leer y comentar!

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  3. ¡Muy buenas!

    ya comentamos ampliamente este libro durante la lectura conjunta, así que no puedo aportar mucho más de lo que ya dije. Me hiciste ver varias de estas cosas como por ejemplo el nulo contenido LGBT, algo que yo no había notado, posiblemente porque no conocía esos datos sobre la vida de las autoras de antemano. Sin embargo recuerdo muy fuerte el cuento de las Williams, es que me puso de los nervios lo del señor random que las veía entrenar!!

    De todas formas creo que como dices está bastante bien para niñes, tanto por el formato como por el contenido, que aunque no sea todo lo bueno que podría, es bastante sabiendo lo que hay.

    Un abrazo!

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    1. ¡Holi, Stiby!

      Es cierto que, al hacer LC, comentamos la mayor parte en directo. Me alegra haberte ayudado a notar la falta de contenido LGBT+ y habernos enfurecido juntas con el horrible tratamiento de las Williams, sí.

      Me alegra que sigamos estando de acuerdo, y gracias por hacer la LC conmigo.

      ¡Un abrazo!

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