Blog de reseñas, relatos y otro contenido literario con un enfoque feminista y queer.
lunes, 28 de diciembre de 2020
Reseña: La inquilina de Wildfell Hall, de Anne Brontë
lunes, 14 de diciembre de 2020
Reseña: Herland, de Charlotte Perkins Gilman
Ficha técnica:
Reseña:
lunes, 2 de noviembre de 2020
Reseña: Como acabar con la escritura de las mujeres, de Joanna Russ
Ficha técnica:
Reseña:
lunes, 12 de octubre de 2020
El castillo ambulante, de Diana Wynne Jones
Ficha técnica:
Reseña:
lunes, 5 de octubre de 2020
Admisiones (Relato para el #OrigiReto2020)
- Este relato forma parte del Reto de Escritura #Origireto2020, organizado por Stiby, de Sólo un capítulo más, y Katty, de La Pluma Azul de KATTY.
- Este relato, de 1311 palabras, corresponde al objetivo principal 5. Escribe un relato basado en un dato o avance científico.
- La historia se centra en el concepto de Algorithm Bias, el hecho por el cuál los algoritmos discriminan en función de datasets preexistentes o por programación voluntaria. Para más información, recomiendo este artículo académico en español: "Análisis jurídico de la discriminación algorítmica en los procesos de selección laboral", de Natalia Ramírez-Bustamante y Andrés Páez, y el artículo académico en inglés "How Algorithms Discriminate Based on Data They Lack: Challenges, Solutions, and Policy Implications", de Betsy Anne Williams, Catherine F Brooks y Yotam Shmargad (en acceso abierto).
- También las ciencias sociales cuentan como ciencias, y por eso este relato está altamente centrado en la Teoría de la Hegemonía Cultural, de Antonio Gramsci (artículo recomendado: "Un acercamiento a Gramsci: la hegemonía y la reproducción de la visión del mundo", de Mauricio Puentes Cala y Ivonne Suárez Pinzón) y la Teoría de la Ideología y Los Aparatos Ideológicos de Estado, de Louis Althusser (accesible en castellano aquí).
- También cuenta con la aparición de la Criatura del Camino (objetivo secundario 2): XII. Robots.
- Objetivos anuales:
- Este relato tiene a una protagonista femenina, dando 7/3 para Rosa Insolente.
- También pasa el test de Bechdel, siendo 6/2 para Sororidad.
- Está centrado en la crítica social, dando 2/1 para Inconformista.
- Es un relato de ciencia ficción (distopía), cumpliendo 6/2 para Doble Dragón (4/1 relato de fantasía y 2/1 de cifi).
- Podéis encontrar el resto de mis entradas para el #Origireto2020 aquí.
lunes, 21 de septiembre de 2020
Reseña: Micosis, de Enerio Dima

Ficha técnica:
Reseña:
lunes, 14 de septiembre de 2020
Artículo: La edición del diario de Virginia Woolf
¿Quién querrías que se encargara de la edición y publicación de tu diario cuando te murieras?
Sin embargo, es imposible no preguntarse: ¿cuál es el criterio que delimita qué es personal de qué es parte del proceso literario? Como escritora, no puedo evitar sentir que en algunos casos hasta los elementos más triviales de mi día a día podrían ser fuertes influencias en mi obra. Pero pongamos ejemplos.
En la obra presente no se narra el proceso de redacción de Una habitación propia (A Room of One's Own, 1929), el ensayo sobre ficción y mujeres que la aclamó como una de las grandes feministas de su época (y que reseñé aquí). Woolf menciona haber ido a una de las dos charlas que motivaron este ensayo, menciona la necesidad de cohesionar su contenido y su estructura... Y no se vuelve a mencionar hasta que ya ha sido publicado, mencionando ventas, números y fama. Son este tipo de situaciones en las que una se pregunta ¿a qué viene esa omisión? ¿Sería la propia Woolf, que se olvidaría de escribirlo? ¿O fue Leonard el que cortó esa información?
Estas omisiones me llevan a preguntarme: ¿Dónde está el límite entre lo literario y lo personal? ¿Acaso su opinión feminista no es relevante a su escritura? ¿Acaso no era importante su identidad como mujer bisexual?
Por supuesto, aquí puede haber dos respuestas. La primera, la obvia, es que esta es una obra centrada en lo estrictamente literario. Se habla del proceso de escritura (¡oh, Virginia, cómo entiendo no querer escribir ciertas escenas pese a haberlas planificado tú misma!), del proceso de corrección y edición, de la publicación, de ventas y fama. También se habla de literatura: Woolf planificaba al dedillo sus lecturas y mantenía su diario actualizado con ellas y con sus análisis y críticas.
Esta es la parte interesante de sus diarios: la literatura. Eso es precisamente lo que nos indica su esposo en la introducción y, realmente, no puedo estar más de acuerdo. De la selección, es ciertamente lo más interesante. ¿De la selección? De la selección. Porque, pese a que parezca que va a ser la totalidad del contenido de la obra, no lo es. Leonard decide introducir escenas del día a día que Woolf relató en su diario: interacciones sociales, el eclipse solar de 1927, paseos con Leonard Woolf... Y dudo, pongo tres puntos al estilo de Woolf en Tres Guineas (Three Guineas, 1938), que reseñé aquí. Porque he llegado a mi problema principal: Leonard Woolf.
Pero, ¿hasta qué punto podemos fiarnos de la selección de Leonard? Quizá en los 1920s, cuando Virginia Woolf dejó constancia de fiarse de él, habría sido una buena idea. Pero, en 1953, más de diez años tras el suicidio de su esposa, claramente había elementos que habían afectado al progreso personal de Leonard, no sólo por su historial depresivo y sus vivencias como judío. Y, por eso, he llegado a la conclusión de que sí, claramente la obra de Virginia Woolf está claramente marcada por su feminismo y por su bisexualidad, su diario siendo una de estas obras. Pero el diario ha sido editado.
Por supuesto, sin haber leído los 5 tomos íntegros de sus diarios desde 1915 hasta 1941 es imposible afirmar que se trata de un problema de la edición de Diario de una escritora en particular. Podría ser la propia Woolf omitiendo ciertos detalles de sus diarios. Pero ella misma dice en su diario que ella escribe para sí misma, sin editar, sin trabajar la forma, porque esa es la función de un diario... Sí, parece ser un problema de la selección. Y volvemos a la pregunta: ¿Es Leonard el problema?
Realmente, no tengo respuesta a esa pregunta. Tengo apuntes, ideas, conjeturas. Pero sí que tengo respuesta a la pregunta real: Virginia Woolf confiaba en él, pero el resultado no es satisfactorio. Leer sus problemas de ansiedad y de depresión, su síndrome del impostor, sus esfuerzos... Su diario resuena profundamente conmigo y, creo, con el resto de escritoras, noveles o profesionales, que existen. Observar su método, su análisis literario, sus infinitas correcciones en pos de la obra perfecta, es un conocimiento que nadie podrá quitarme. Pero la creación no existe en un vacío.
Su diario es una obra profundamente marcada por el género de Woolf. Y, sin embargo, no es una obra que trate el tema del género. Leyendo otras de sus obras surgía la imagen de una mujer feminista, escritora y editora, educada y de clase alta. Una mujer que traía temas nuevos al feminismo, que no era perfecta pero que trataba temas de la posición de la mujer en la sociedad y de safismo. Leyendo esta versión de su diario, casi parece otra persona. La obra trata, casi en un 90% de su totalidad, de qué autores (masculinos) leía, de qué libros escribía y cómo, y de con qué autores (masculinos) hablaba Woolf. Claramente, Leonard entiende que la creación no existe en un vacío.
Creo que, a estas alturas del artículo, está bastante claro cuál es mi problema con esta obra. Creo que, también, es difícil criticar y culpabilizar. El mundo de 1953 era muy diferente al mundo de 1929, y cosas que a Woolf se le habrían permitido en su época quizá habrían imposibilitado la publicación de su diario tras su muerte. Por otro lado, Leonard claramente fue el gran beneficiario de esta edición. Realmente no puedo aportar una conclusión acerca del diario de Woolf, así que creo que es hora de volver a nuestra cuestión principal.
Personalmente, yo creo que yo no le dejaría a nadie mis diarios. En lugar de esperar a que mi esposo haga una selección razonable y luego queme los originales (parte de la petición original de Woolf y que, sabemos, no se cumplió), me voy a limitar a no escribir diarios. Porque, la verdad, no me fiaría de nadie. ¿Y vosotras?














